El día de ayer desperté con una sensación distinta…
una de esas que no necesitan explicación, solo presencia.
Había dormido profundamente.
Y al abrir los ojos, lo primero que vino a mi corazón fue la memoria de ese abrazo…
ese momento tan simple, tan puro, sosteniendo a esa pequeña bebé entre mis brazos.
Hay algo en los bebés…
una energía tan pura, tan conectada, que parece recordarnos quiénes somos antes de llegar a este mundo.
Y creo que mi alma descansó ahí.
En esa inocencia.
En ese amor sin condiciones.
Ayer por la mañana, mi cuerpo lo confirmó:
sentía que había descansado de una manera diferente.
Pero el día apenas comenzaba…
Más tarde, recibí un correo muy especial de alguien que acababa de terminar de leer mi libro.
En su mensaje escribió:
“Justo a la mitad del libro —lo sé porque revisé el porcentaje en ese momento, al sentir que algo en mi relación con tu historia cambiaba repentinamente y quería recordar por qué— me di cuenta de que tus palabras estaban hablándole directamente a mi experiencia”.
No fue solo lo que dijo…
fue lo que se sentía detrás de sus palabras.
Mi historia llegando a alguien más.
Mi verdad encontrando eco en otro corazón.
Y como si eso no fuera suficiente, más tarde viví otro momento que me conmovió profundamente.
Otra compañera —con una presencia muy especial— me pidió darme un abrazo porque había terminado de leer mi libro y admiraba el valor que tuve para escribirlo.
De hecho, me regaló una reverencia.
Sí… una reverencia.
No hacia mí como persona, sino hacia lo que el libro representa.
Hacia el camino recorrido.
Hacia la sanación que, sin darme cuenta, ahora también se convierte en un puente para otros.
Y ahí lo entendí.
No se trata de hacer más.
No se trata de correr detrás de nada.
Se trata de ser.
De compartir desde lo verdadero.
Y de permitir que la vida haga lo suyo.
Ayer fue un día internamente extraordinario.
Uno de esos días en los que la vida no grita…
susurra.
Y cuando aprendes a escuchar esos susurros,
te das cuenta de algo muy simple y muy poderoso:
Vas por el camino correcto.

