Temprano en la mañana del 18 de marzo, viví uno de esos momentos que antes me hubieran desbordado por
completo. Mientras me preparaba para ir al trabajo, pensaba en mi página web. Me cruzaron pensamientos de frustración y confusión porque parecía que todo lo que tocaba se desordenaba aún más.
Y entonces llegó ella… Egodia.
Egodia es como yo llamo a la voz de mi ego: esa parte de mí formada por el miedo, la
urgencia y los patrones del pasado. La que intenta protegerme, pero muchas veces lo hace
desde la presión y otras emociones que generan estrés.
Con su voz conocida:
“Y esa página Elodia, ¿qué has hecho con ella? Estás atrasada. No has avanzado nada. Tu
página está vacía”.
Por un instante, la escuché.
Pero algo dentro de mí ya no responde igual que antes.
Respiré…
Y en ese mismo espacio, apareció otra voz, más suave, más profunda. Mi Yo Superior.
“Todo está bien. Estás empezando. Estás aprendiendo. Vas a continuar”.
No hubo lucha.
Solo observación.
Y entonces ocurrió algo hermoso.
Revisé mi correo… y encontré un mensaje de apoyo, de guía, de claridad. Justo lo que
necesitaba en ese momento.
Como si la vida me dijera:
“Sí… todo está bien.”
Hoy no fue un día de retroceso. Fue un día de aprendizaje.
Estoy aprendiendo a no reaccionar, a no creer cada pensamiento, a no correr detrás de la
presión.
Estoy aprendiendo a confiar.
Y eso… también es avanzar.
Con amor,
Elodia

