Memorias
Sus heridas, mi legado
Sanando a mi madre en mí
Este libro es el testimonio de una mujer que atravesó una infancia marcada por el abuso, el silencio y el rechazo, y que vivió una adultez fragmentada y desconectada. Este libro revela –con honestidad y valentía– un viaje profundo de sanación emocional, transformación personal y autosanación física.
A través de recuerdos íntimos y reflexiones del alma, la autora muestra que el dolor no es el final, sino la puerta hacia un reencuentro sagrado con uno mismo.
Más que memorias, estas páginas son una invitación a despertar, a dejar atrás la victimización y a mirar hacia adentro, donde habitan todas las respuestas.
También ofrecen un recordatorio poderoso: nunca es tarde. Cualquier herida, incluso después de medio siglo, puede sanar.
Lee las primeras páginas »
Comentarios sobre la obra
El trabajo que Elodia ha puesto en este libro es admirable. No es fácil compartir una historia de vida, y mucho menos una historia dolorosa, pero su valentía muestra que existe un camino de sanación y bienestar que ella decidió transitar y que ahora comparte con nosotros al contar su historia. Nos recuerda que sí es posible sanar, perdonar y vivir plenamente, sin importar cuánto tiempo haya pasado o quién haya causado el daño. Estoy segura de que vale la pena leer esta historia de amor propio y sanación.
— Patricia Ortega
Mi primera interacción con Elodia fue de carácter profesional cuando ella, como traductora oficial del distrito escolar de Riverbank, CA, me evaluó sobre mi conocimiento del idioma español en el verano del 2000.
A pesar de mi nerviosismo y el estrés normal de ese proceso, Elodia me transmitió tranquilidad y confianza, lo cual ayudó enormemente a disminuir mi ansiedad y responder sus preguntas con eficiencia.
El resultado: obtuve el empleo.
A lo largo de los años, trabajando en la escuela donde Becky, la hija de Elodia, asistía a clases, fui testigo de su rol como madre presente en la vida de su hija. Fue entonces cuando entendí que su carácter gentil pero firme no era circunstancial, sino un aspecto esencial de su personalidad.
Elodia tiene un magnetismo natural que hace que las personas se sientan atraídas hacia ella. Hoy, después de casi 26 años de conocerla, puedo decir que es admirada y respetada profesionalmente, y profundamente apreciada por su carisma y el positivismo que irradia.
Posee una combinación extraordinaria de fuerza y gentileza en su trato. Cuando nos vemos, busco su mirada, su sonrisa y su abrazo.
— Consuelo Hernández Magallón
Siento admiración por Elodia, porque es una mujer guerrera. Una persona con amplio criterio, firme y con un gran corazón. Una mujer que convierte las caídas en fuerza para levantarse aún más fuerte.
— Mari
Esta obra representa un valioso y valiente testimonio de resiliencia. En sus páginas se evidencia un arduo trabajo de autoconocimiento, compasión y perdón por parte de la autora.
— Talía
Es para mí un honor y un gran privilegio poder llamar a Elodia, amiga. Su amistad ha sido uno de los regalos más valiosos de mi vida, y le agradezco profundamente por todos estos años de hermosa relación que hemos construido.
Con Elodia he compartido risas, lágrimas y largas pláticas, siempre con la certeza de recibir un consejo sincero y amoroso. Admiro profundamente su valentía para abrir su corazón y su capacidad de transformar sus experiencias en palabras, dando vida a su historia a través de este libro.
No tengo duda de que será una inspiración para muchas personas. Le pido a Dios que siga bendiciendo su camino y nuestra amistad.
